EMPATÍA

La maldita pandemia ha cambiado nuestras vidas. Ha conseguido variar nuestras costumbres, nuestro trabajo, o incluso nuestras sensaciones.

A pesar de todo eso, parece que hemos conseguido adaptarnos a este nuevo paradigma mundial.

Bien es cierto que en nuestro país las condiciones socioeconómicas son mucho mejores, objetivamente hablando, comparadas con otros países en los que ni tan siquiera pueden permitirse un tratamiento o una vacuna.

Siempre criticamos un bando u otro, una ideología u otra; una manera de vivir u otra.

Deberíamos sentirnos afortunados por vivir en un país como este.

Sí, ya sé que muchos de nuestros derechos han sido limitados, ¿acaso preferiríamos vivir en la miseria más absoluta?

Lo peor de todo es que nos llenamos de ira al ver cómo unos cuantos inmigrantes cruzan nuestras fronteras, jugándose la vida, por un futuro mejor.

Y es que no hay nada peor que una perspectiva limitada para cultivar el odio.

Me pregunto dónde está esa palabra tan bonita cuando se la necesita de verdad: EMPATÍA.

Quizá no nos damos cuenta de que por culpa de esa carencia emocional el virus muta y muta sin control, haciéndose cada vez más fuerte y poderoso.

Pensándolo detenidamente, puede que Darwin tuviera razón y solo sobreviva el más fuerte.

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2 comentarios en “EMPATÍA

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