LIBERTADORES Y LIBERALES

No es la primera vez que a un hombre se le ocurre invadir otro país, y menos aun que se crea un enviado de dios.

La historia está repleta de hombres libertadores. Ellos siempre creen que ha de liberarse un territorio en nombre de una causa superior.

De hecho, no tenemos que mirar muy lejos en la cronología histórica para encontrarlos.

Siempre muy «varoniles» y con un carisma excepcional para aprovechar los tiempos de crisis e influir en las mentes de todos aquellos que buscan cualquier excusa para odiar.

Estos personajes, a la larga, han formado parte de la historia que todos hemos estudiado. Obviamente, dependiendo de la posición con la que se mire, pueden resultar mejores o peores a la vista de la sociedad. No obstante, en todos los casos acaban abusando de su poder.

Por este motivo, no todo es tan claro como se hace ver desde los medios de comunicación.

Éstos siempre dan el punto de vista que más conviene al mandamás de turno para influir, de nuevo, en la sociedad; sin duda otra forma de autoritarismo.

Si bien es cierto que los «libertadores» hacen uso de una propaganda para que la mayoría de la población esté de su parte, los medios son un poder en sí mismo.

No es de extrañar que influyan en las votaciones democráticas de otros países o en cualquier acontecimiento importante que se precie.

Con esto, no quiero comparar a un tipo como Putin con los medios de comunicación de las democracias liberales. Pero sí me gustaría resaltar cómo hoy en día, las redes sociales forman parte de esos instrumentos de poder mediático.

Lo peor de todo es que nos tragamos toda la información, por supuesto sesgada y bien editada como el que se come un filete con patatas.

Hay que tener mucho cuidado, hoy en día, con lo que se consume,  no vaya a ser que nos produzca un corte de digestión y acabemos «vomitando» todo. Con esto me refiero a que no estaría de más despertar un espíritu crítico en nuestra hiperestimulada mente.

Por supuesto, no quiero decir que los actos criminales de un hombre y su séquito de indeseables sean excusables. La violencia no tiene nunca nada de justificable, a no ser que entremos en el dilema de que el agredido tenga que defenderse y que su vida dependa de ello.

Eso ya es un tema aparte… O quizás no tanto.

En cualquier caso, debemos tener claro que acumular poder no es bueno ni para «libertadores» ni para «liberales»; y está en manos de nosotros, el pueblo, otorgárselo.

Es por esto que no deberíamos dar por sentado ciertos axiomas que se promulgan.

No olvidemos que la guerra siempre ha sido un negocio, y que la información es una de sus armas más peligrosas.

PAZ

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REGALOS DE NAVIDAD

Es decepcionante sentir que esta pandemia no acaba nunca.

Es abrumador contemplar cómo se va llevando gente y nadie en el mundo es capaz de detenerla.

Me pregunto si en algún momento se convertirá en un catarro, como dicen algunos, o si, por el contrario, seguirá mutando hasta que no podamos soportarlo más. Ni económicamente, ni emocionalmente.

Lo que está claro es que tenemos que ser duros. Echar la vista atrás y reconocer a esa generación que no tuvo nada y lo vivió todo. A esos que tenemos encerrados en geriátricos porque no queremos saber nada de ellos. Quizá tengan la solución dentro de su corazón y nosotros no sepamos verlo.

El otro día vi en la tele lo que pedían como regalo de navidad: amor, comprensión y paz.

Pero estamos tan obcecados en nuestra perspectiva acumulativa que no nos damos ni cuenta de ello.

Aun así, gracias a salir de esa perspectiva en la que nos vemos inmersos, he visto cómo, en la calle, todavía queda gente valiente. Capaz de dar sin recibir, de aportar sin exigir.

Bien sabemos todos que las sonrisas se cotizan caro hoy en día. Pero es algo realmente bonito de regalar; incluso, en la mayoría de los casos, es contagiosa y terapéutica.

No tenemos por qué seguir lo que vemos, cada día, en el congreso de los diputados. Es más; no tenemos ni que prestarles atención. Que ellos mismos se destruyan en su vorágine ridícula de egos opulentos y sedientos de tormento. Porque no es otra cosa lo que buscan.

Obviamente, ellos no lo saben. Están demasiado ocupados acumulando poder para imponer su estúpido ideal que ya se ha quedado completamente obsoleto.

Hoy en día ya no necesitamos de ideologías.

Lo que necesitamos es el regalo que pide esa generación tan sabia que, por un momento, nos emociona hasta que cambiamos el canal de nuevo.

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LA PARADOJA DEL CUMBRE VIEJA

En este preciso instante, en la isla de la Palma, se está produciendo un hito geológico histórico: el volcán «Cumbre Vieja» ha tomado control de lo que él mismo creó. Está evolucionando.

Durante ese proceso está destruyendo cientos de viviendas y, como consecuencia, vidas. O, al menos, lo que nosotros consideramos «vida».

¿Qué significa el término «vida»?

La R.A.E. otorga más de diez significados a este término. Sin duda, es un palabra corta pero inmensa.

En estos momentos, relegamos el significado de la pura existencia a un segundo plano; ya que afortunadamente nadie ha fallecido. Por lo tanto, me centraré en el significado material. Es decir, la cantidad de bienes que vamos acumulando en un espacio determinado de tiempo.

Obviamente, esos bienes son el producto del duro trabajo que cada persona ha realizado a lo largo de su vida. Por ese motivo son extensiones de nuestra propia existencia.

Podríamos considerarlos como meros objetos, pero esto no es así; por que en ellos van implícitos sueños y recuerdos. Son parte de nosotros.

Ahora el volcán se ha llevado todo.

Creación a partir de la destrucción

Si nos paramos a reflexionar, el volcán, en realidad, está creando una nueva isla.

Así es como actúa la naturaleza, destruye para construir. Así surgieron las islas, a base de movimientos sísmicos y erupciones. Así es como se formaron los continentes.

De hecho, así es como se formó el universo: con una gran explosión.

Nuestra percepción

Pero para nosotros es una gran catástrofe.

Es curioso que no pensemos igual cuando destruimos miles de hectáreas para crear nuestras preciosas ciudades. En ese caso no es una catástrofe, ¿verdad?

Y es que nuestra percepción es muy limitada; ya que todo en este mundo se crea a partir de terminar un proceso. Incluso nosotros mismos creamos un nuevo yo a partir de algún acontecimiento traumático. Así es la evolución.

Ahora, los palmeros tienen que hacerlo, han de destruir su antiguo yo para crear uno nuevo; para seguir sobreviviendo. Como hace el águila si quiere prolongar su vida.

Como el fénix.

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ADICCIONES

Uno nace adicto a la emoción.

A la emoción por sentir desaforadamente.

Primero a llorar, a llamar la atención. En ese momento, el bebé ya siente, ya se da cuenta de que su llanto produce una respuesta en sí mismo y en los demás.

A medida que va creciendo, aprende a caminar, a correr. Descubre la adrenalina. Bendito y maldito momento ese, el que nos conducirá a buscar esa sensación en cualquier parte.

Después aprende a comunicarse verbalmente. También se da cuenta de que sus fonemas influyen en las personas de su entorno.

La influencia, una adicción de las que menos se habla, pero, como vemos, de las que más presentes están en la vida del ser humano.

Por supuesto, influencia y adrenalina van de la mano. Así como el resto de las adicciones a las sensaciones. No creo que exista mejor forma para definirlas.

Cuando uno es totalmente consciente de lo que las sensaciones son capaces de producir en nuestro organismo, ya no existe la vuelta atrás. Cuando la parte inconsciente de nuestro cerebro segrega las sustancias necesarias para hacernos sentir humanos, comienza también la decadencia del ser; así como la magnificencia.

En definitiva, esa es la naturaleza aparente del ser humano: la contradicción. Y, por supuesto, será ella la que nos conducirá a una vida de vaivenes emocionales a la que nos haremos completamente adictos.

No obstante, resulta que nosotros mismos descubrimos que el planeta que nos acoge también está repleto de elementos que nos hacen emocionarnos. Y si no es así, de una manera automática, los creamos.

DROGAS

¡Ay, drogas!

No existe absolutamente nada que nos produzca un incremento emocional tan poderoso.

Hay depresores del sistema nervioso y, cómo no, las hay que afectan en el sentido opuesto. Qué sería de nuestra citada contradicción si no se manifestase en las sustancias.

Por supuesto, todo deriva de la propia naturaleza que nos rodea, una naturaleza que construye destruyendo.

¡Cómo me gustaría haber visto al primer ser humano que decidió probar una planta para ver que sucedía!

Sí, compañeros de vida: la curiosidad. Esa que nos afecta tan profundamente a la hora de tomar decisiones, siempre del todo correctas. ¿Verdad?

Imaginemos dos de los primeros humanos paseando por un bosque, y que ambos probaron la misma planta. Continuemos ejercitando esa cualidad; ambos sintieron algo tremendo: un incremento de sus capacidades, tanto físicas como intelectuales. Comprobaron que podían realizar su trabajo y comunicarse con una mayor rapidez. Obviamente, su mente les transmitió que esa planta era beneficiosa y, por supuesto, la continuaron tomando. Es más, lo compartieron con la comunidad. Desde ese momento, toda la comunidad hizo del uso de la planta una costumbre, un hábito.

Podemos decir que los primeros humanos eran unos auténticos fenómenos de la experimentación. No existían antecedentes de cómo una planta podía afectarlos. Pero esa curiosidad inherente al ser humano es la misma que nos lleva a la tan indeseada adicción a una sustancia.

Y los motivos no han cambiado, siguen siendo la curiosidad y el hábito las sensaciones que nos conducen a la adicción a una sensación.

OTRAS ADICCIONES

El juego, el dinero, el poder y el sexo son otras de las adicciones más comunes. No obstante, el desencadenante es el mismo: Las sensaciones.

Como conclusión se podría decir que los humanos ya nacemos adictos, y que depende de cada uno de nosotros que las sensaciones nos dominen.

Si nosotros conseguimos dominarla, la adicción a la sensación nos habrá llevado a conocer la LIBERTAD. Y esta es, sin duda, la mayor de las adicciones.

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DRAMA, MORBO, NEGATIVIDAD E INCONSCIENTE COLECTIVO

De veras, tengo que apagar la tele.

No soporto más el tratamiento que se da a la información en determinados canales.

Únicamente son estímulos negativos para nuestra imaginación.

Nos hemos acostumbrado al dramatismo. Y no está solo en la televisión, está allá donde quiera que dirijas tu atención. Desde las novelas negras más vendidas hasta en las mismas conversaciones. Las cuales, obviamente, vienen influidas por todo lo que consumimos.

La pregunta es por qué el drama y el morbo venden tanto.

Me pongo a reflexionar sobre ello, y llego a varios puntos interesantes:

LAS DINÁMICAS DE PENSAMIENTOS

Si nos detenemos unos minutos a ver lo que pasa por nuestra mente, nos daremos cuenta de que los pensamientos van todos unidos, los unos con los otros. Unos conducen a otros y, estos, a su vez, a otros del mismo tipo. Es una cadena a la que se van añadiendo más y más eslabones; todos del mismo material e incluso del mismo color.

Lo más interesante de todo ello es que se van convirtiendo en dinámicas instauradas en nuestra psique, y no solo esto. Sino que se almacenan en el inconsciente. Cuando no nos damos cuenta, aparecen de nuevo estimuladas por algún acontecimiento de nuestra realidad más cercana; ya sean los medios o incluso nuestro entorno.

TENDENCIA A LA INFORMACIÓN NEGATIVA

¿Os habéis fijado que cuanto más negativa sea la información, más nos llama la atención?

Bueno, pues esto tiene una explicación:

Nuestro cerebro está predispuesto a la información negativa desde hace 100.000 años.

Imaginad al ser humano en aquella época, únicamente necesitábamos sobrevivir. Debíamos estar atentos a todo tipo de estímulos negativos para poder hacerlo.

Según el psicólogo clínico Miguel A. Rizaldos Lamoca, nuestro cerebro no ha evolucionado en ese aspecto en todos estos miles de años. Es una cuestión bien estudiada por la neurociencia.

Al parecer, nuestro cerebro almacena muchos más datos negativos que positivos. Incluso, un día bueno no influye en absoluto para el resto de los días. En cambio, cuando es el caso contrario, los días posteriores se verán completamente influenciados.

INCONSCIENTE COLECTIVO

Después de haber analizado estos factores, pienso en la teoría del inconsciente colectivo del doctor Carl Gustav Jung.

Según él, los individuos poseemos unos arquetipos instaurados en el inconsciente, y son comunes a todos los seres humanos.

Los grandes visionarios han sabido tomar partido de estos conceptos y utilizarlos para la difusión de ideas, como por ejemplo en la política de masas. Si apelas a uno de esos arquetipos, en una población generalizada, su propio instinto (inconsciente) lo seguirá como la oveja que es guiada por el pastor.

Si aplicamos estos datos a la negatividad, al morbo y al dramatismo, nos damos cuenta de que esos instintos instaurados en los seres humanos, desde tiempos inmemoriales, van pasando de generación en generación. Quizá para que nuestro inconsciente se adapte a todos los peligros de cada época, y así poder sobrevivir.

En conclusión, que nos veamos atraídos hacia la información negativa es un acto inconsciente inherente a la naturaleza del ser humano. Pero debemos tener en cuenta otra cuestión: qué calidad de vida (estabilidad mental) nos proporciona este hecho. Sin duda, una calidad de vida lamentable.

Está bien que estemos informados sobre los peligros de la sociedad actual, al fin y al cabo, nuestra principal tarea es sobrevivir.

No obstante, procuremos también VIVIR.

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VIOLENCIA MACHISTA Y NATURALEZA HUMANA

Un viernes más, una acción violenta machista más.

Comienzo por reflexionar acerca de la violencia de género. De cómo un hombre más o menos normal, con más o menos las mismas neurosis que cualquier otro, puede llegar a cometer semejante atrocidad.

De repente recuerdo a un tío de mi barrio que llegó de trabajar y se encontró a su mujer con su mejor amigo. Arrojó a los dos por la ventana.

Acto seguido recuerdo una situación similar, con un conocido. A diferencia de que, aparte de engañarle, su novia se burlaba de él constantemente menospreciando su hombría. El tipo un día se cansó de tanta humillación, pero en lugar de usar la violencia, puso a la venta el piso en el que los dos vivían, el cual era de su propiedad, y comenzó a enseñarlo, siempre teniendo cuidado de hacerlo en el momento en que ella estaba trabajando.

El mismo día que otra pareja firmó las escrituras, el hombre decidió donar todos los objetos personales de su novia a la caridad y cambió la cerradura. El tipo también se las había apañado para largarse de la ciudad el mismo día y comenzar una nueva vida. Lo más curioso es que un mes más tarde conoció a la mujer de su vida, con la que ahora tiene dos hijos y es feliz.

Después recuerdo la historia de otra pareja. Ella era muy sociable y entablaba amistad muy fácilmente con todos. En ocasiones, quizá flirteaba con algún hombre, pero siempre desde una normalidad existente en cualquier ser humano.

El novio era muy celoso y posesivo, quizá debido a que desde niño había vivido en un orfanato, creciendo así con una total falta de afecto por parte de su familia. El caso es que el tipo se volvía violento cada vez que bebía, llegando en algunos casos a emplear esa agresividad con su novia.

Ella, por supuesto, un día no pudo aguantar más y le dejó. El tipo se obsesionó con ella de una manera absolutamente incontrolada. Persiguiéndola por la calle, llamándola cada día con amenazas. La chica vivía aterrorizada y tuvo que denunciarle. Después habló con él, de una manera totalmente sincera y serena, no sé cómo le convenció para ir al psicólogo. Tras entrevistarse con unos cuantos, encontró a uno que le ayudó bastante, y durante un par de años, el tipo parecía haber controlado esa agresividad, ya no perseguía a su ex y había dejado de beber.

En esos momentos conoció a otra mujer. Debido a las coincidencias del destino, esta poseía una personalidad muy parecida a la anterior, pero con mayor tendencia al flirteo.

Un día que ambos habían salido con el grupo de amigos del hombre, la mujer, al parecer, comenzó a flirtear con uno de los amigos. Al ver esto, el hombre perdió el control y fue directamente a golpearla, con la buena suerte que otro de sus amigos le detuvo. El tipo comenzó a llorar y se fue del bar. No volvió a ver a esa mujer. Al parecer sigue en tratamiento.

Me apetece un café ― digo en voz alta. Me meto en el bar de Ramón y comienzo a hablar con él acerca de la noticia y de los casos que recordaba.

Al terminar, Ramón me comenta un par de casos de su entorno:

Por lo visto, Ramón, unos cuantos años atrás, tenía un amigo muy mujeriego, siempre tenía dos o tres relaciones al mismo tiempo.

Una de esas mujeres con las que estaba era muy celosa también. Pero por lo visto el tipo no ocultaba que se veía con otras mujeres.

Un día, la mujer vio al hombre agarrado de la mano con otra por la calle. Al parecer tuvo un ataque de nervios y comenzó a golpearle. El hombre intentaba sujetarla, pero era imposible. La mujer le golpeaba con piernas y manos, mientras él solo trataba de sujetarla.

En un momento dado, esta agarró un paraguas que llevaba en el bolso para golpearle. Curiosamente, en esos momentos apareció un coche de policía. Los dos agentes detuvieron el escándalo. Cuando consiguieron que la mujer se marchara, comentaron al amigo de Ramón: ― Pero hombre, como dejas que una mujer te haga esos moratones―. El hombre, un tanto humillado respondió: ― No lo sé, mi padre siempre me ha enseñado que nunca debo pegar a una mujer, ni en el peor de los casos.

Los dos policías sonrieron y se largaron, sin ni tan siquiera preguntarle si quería interponer una denuncia a la mujer.

Por último, Ramón me comenta el caso de sus vecinos. A simple vista parecían una pareja ejemplar, siempre agarrados de la mano y sonriendo, incluso Ramón comentaba con su mujer lo bien que se llevaban.

Según decían, la mujer era una santa, únicamente preocupada de cuidar a la familia y de satisfacer a su marido. Incluso demasiado buena ― comenta Ramón.

Una noche en la que Ramón y su mujer dormían comenzaron a escuchar un gran alboroto proveniente del piso de sus vecinos. En un momento dado, escucharon un grito desolador que rápidamente identificaron con la voz de la mujer. Ramón se levantó y llamo a la policía. Se llevaron al hombre detenido.

Unos días más tarde, la mujer comentó a la esposa de Ramón que la vida con aquel hombre era una tortura. Por lo visto ella solo salía de casa para ir a la compra o recoger a los niños del colegio. Pero el marido se enfurecía con el simple hecho de que diera las gracias a un dependiente.

La mujer se fue a vivir con su hermano, al cabo del tiempo se divorció del marido.

Cuando Ramón termina de contar la historia, doy un trago a mi café y comienzo a reflexionar sobre la dificultad existente en las relaciones de pareja. Sobre la infancia de las personas, la falta de afecto sin resolver que más adelante se puede traducir en problemas psicológicos.

Reflexiono también acerca de ese sentimiento posesivo, intrínseco a cualquier ser humano que, en ocasiones, nos lleva a cometer actos completamente incontrolados e irracionales; tan poderoso que, incluso puede terminar en casos como el de otro viernes que se suma a la larga lista de casos.

Me doy cuenta de que querer controlar o eliminar este tipo de violencia, injustificable, en cualquier caso, es como querer controlar la propia naturaleza contradictoria del ser humano.

Decía Sócrates: “El que obra mal es por ignorancia, la única manera de poder cambiar esto es la educación”. Pero después de siglos trabajando en dicha educación, por parte de las instituciones y de las propias familias, todavía se siguen manifestando multitud de casos de violencia injustificada moralmente, independientemente de que esta sea ejercida contra una mujer, contra un niño o contra un individuo de raza diferente.

La cuestión es si se puede llegar a anular esa parte de la naturaleza.

Se podría ver algo de luz con la manipulación genética en el caso de que la actividad desarrollada en la amígdala cerebral no pudiera variar a lo largo de nuestra vida debido a multitud de factores de nuestro entorno.

Analizando todos los casos citados anteriormente recuero anteriores artículos en los que comento el estudio del gen MAO-A. ¿Recordáis aquel investigador americano llamado James H. Fallon?

Durante el estudio de la actividad mental en los psicópatas descubre que él mismo posee las mismas características, y que si no ha terminado siendo uno de ellos es por el entorno de amor y paz en el que se había criado.

¡Vaya! Parece que el viejo Sócrates tenía algo de razón, quizá el único camino para resolver este problema sea la educación, principalmente en el entorno familiar del individuo, como en el caso antes citado en el que el hombre comenta que no puede pegar a la mujer debido a lo que su padre le había enseñado.

Aun así, esa naturaleza contradictoria del ser humano siempre estará presente, y nunca será cien por cien efectivo ninguno de los métodos debido a las múltiples circunstancias que pueden influir en un ser humano para cometer actos de violencia espontánea.

La cuestión es siempre trabajar para mejorar nuestra convivencia, aunque parezca imposible, el mínimo resultado obtenido ya habrá sido un gran logro.

Mientras termino mi café, en silencio, el sol brota entre las nubes mostrando una luz inigualable.

PAZ

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LA ERA DE LA OXITOCINA

Se habla mucho de la «molécula del amor». Dato, al menos, curioso cuando precisamente más carentes andamos del mismo.

DEFINICIÓN

La oxitocina fue descubierta por Vincent du Vigneaud en 1955.

Se trata de una hormona y un neuropéptido, sintetizada por células nerviosas neurosecretoras residentes en el hipotálamo. De ahí es transportada hasta la porción posterior de la hipófisis por su proteína, la neurofisina. Allí es almacenada y distribuida al torrente sanguíneo.

Posee efectos HORMONALES (Desde la glándula pituitaria): Influye en lactancia y en la contracción uterina.

 Como NEUROTRANSMISOR (Desde la amígdala, septum y tallo central): Excitación sexual, monogamia, autismo, lazos maternales, aumento de confianza/reducción del miedo social, aumento de la empatía e inhibición de la tolerancia a las sustancias adictivas.

REFLEXIÓN

En esta sociedad moderna, de la que tanto presumimos, es significativo el hecho de que todos esos efectos citados sean contradictorios.

En cuanto a la excitación sexual es evidente que vivimos continuamente influidos por estímulos que la incrementan. Podríamos hablar de la continua búsqueda del placer en todos los ámbitos. Pero, más aún, en este. Es como si se hubiera disparado, en algunos casos, la secreción de la oxitocina, hasta niveles casi enfermizos.

Por otra parte, se ve reducida su secreción en cuanto a los comportamientos monogámicos. Parece que tendemos a acumular parejas sin llegar a satisfacernos del todo. Necesitamos experimentar desde la adolescencia con todo tipo de relaciones hasta que conseguimos dar con la que —parece ser— nuestro ideal; el cual suele estar basado en estereotipos cada vez más superficiales. Podríamos hablar de la búsqueda de un imposible que se hace posible mediante retoques estéticos.

Si hablamos del autismo, parece que los casos diagnosticados se ven aumentados de década en década de forma exponencial (espacioautismo).

Es interesante que este trastorno se vea estrechamente relacionado con el aumento de la confianza/reducción del miedo social, tan carentes en el mundo desarrollado con el incremento del uso de las tecnologías. Más todavía, después de un confinamiento mundial del que todavía no se han investigado consecuencias.

Los lazos maternales es un tema muy interesante. Por un lado, cada vez nos independizamos más tarde de nuestro núcleo familiar; bien es cierto que la situación económica no ayuda en absoluto. Pero, los que se han independizado, generalmente, siguen manteniendo una relación casi dependiente con su familia, especialmente con la madre, que sigue siendo la gran proveedora; incluso en la adolescencia, cuando parece que solo necesitamos de nuestro círculo de amigos.

La empatía, palabra contemporánea por excelencia. Mucho se habla de su demanda, pero poco de su oferta. Parece ser que no acabamos de ponernos en el lugar de nuestros compañeros humanos. Nuestra perspectiva es bastante limitada en cuanto a la dimensión psicológica de los demás; algo que no suele suceder con los animales. Famosa es la frase «Ellos nunca te traicionan», pero ¿traicionamos nosotros? Yo creo que sí.

Por último: la inhibición de la tolerancia a las sustancias adictivas.

Este es, sin duda, uno de los más graves problemas a los que nos enfrentamos. Y quizá sea una de las causas de estos desarreglos hormonales y de neurotransmisores.

Cada vez existen más sustancias y mayormente adulteradas.

Es imprescindible citar lo que está sucediendo en Estados Unidos con la crisis de los opiáceos. Precisamente cuando el mayor productor mundial de la sustancia se encuentra en uno de los momentos más complicados de su historia reciente.

En definitiva, creo que ha quedado de manifiesto la voluble producción de oxitocina. Es evidente que deberíamos prestarle más atención.

A ver si conseguimos que ese apelativo tan bello se convierta en una realidad.

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IDEAS CONTRAPUESTAS

Las bombas ideológicas.

Ya sea por la religión o por la política, nuestras ideas nos dividen.

Sabemos que no somos tan diferentes cuando nos juntamos individuos de varias nacionalidades. Todos sentimos de la misma manera, incluso nos emocionan las mismas manifestaciones culturales. ¿Existe alguien en el mundo que no se conmueva al escuchar la novena de Beethoven?

Pero todo esto parece no importar a los organismos que concentran al poder, los cuales prefieren anteponer sus ideas al resto de cosas que tenemos en común. De hecho, puede llegar a ser un método realmente efectivo para que permanezcamos dormidos ante las injusticias y no manifestarnos en contra de estas.

Es un hecho que, durante la pandemia, estas diferencias se han ido acrecentando.

Personas del mismo entorno han dejado de hablarse por opiniones totalmente opuestas hacia la gestión.

Es una pena y una vergüenza. Ante un problema tan grave, todos deberíamos estar unidos e ir evolucionando hacia una solución que nos beneficie a todos.

No obstante, es todo lo contrario. Las sociedades contemporáneas, cada vez están más polarizadas.

Machismo en la religión

Durante todas las épocas de la historia la mujer se ha visto relegada a un segundo plano debido a la influencia de cualquier religión en cualquier sociedad.

El hombre siempre ha querido controlar a la mujer, y la razón principal es el MIEDO. Ya sea a ser rechazado o a ser abandonado.

Sin embargo, ellas siempre han sido las encargadas de mantener el equilibrio de la sociedad mediante su inteligencia.

Por este motivo, la mayoría de los hombres han impedido su ascenso y éxito sociales.

Son evidentes los lugares del mundo donde esta forma de dominación es más acentuada. Pero no creamos que en nuestro «mundo desarrollado» esa voluntad ha desaparecido.

Nos concentramos en mirar detenidamente lo que sucede en otras culturas, cuando en la nuestra, la violencia machista es una plaga.

El problema educacional

Parece ser que si educamos a nuestros niños en la equidad es adoctrinamiento, aunque no lo sea educarlos en los supuestos «valores religiosos».

Es significativo que, si estudias en profundidad todas las religiones, sus libros sagrados ponen en valor el respeto hacia todos los seres; sin embargo, los jerarcas han interpretado estos como les ha dado la gana por una ambición de poder desmedida.

La perspectiva

Quizá el mayor de los problemas sea la manera en la que percibimos nuestro entorno. Cada cual vemos nuestro pensamiento como la mayor de las verdades, no nos detenemos a dialogar con los demás para poner en común ideas que, al fin y al cabo, pertenecen a una realidad que compartimos todos.

Sería muy necesario reunirnos, como hacían antiguamente, cada tarde para realizar una lluvia de ideas. Probablemente, así, todos llegaríamos a un consenso.

Bien es cierto que siempre existirán individuos, da igual su género, identidad o procedencia que intentarán imponer su criterio frente al pensamiento común.

En nuestra mano está dejar que unos pocos decidan sobre las vidas de los demás.

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EMPATÍA

La maldita pandemia ha cambiado nuestras vidas. Ha conseguido variar nuestras costumbres, nuestro trabajo, o incluso nuestras sensaciones.

A pesar de todo eso, parece que hemos conseguido adaptarnos a este nuevo paradigma mundial.

Bien es cierto que en nuestro país las condiciones socioeconómicas son mucho mejores, objetivamente hablando, comparadas con otros países en los que ni tan siquiera pueden permitirse un tratamiento o una vacuna.

Siempre criticamos un bando u otro, una ideología u otra; una manera de vivir u otra.

Deberíamos sentirnos afortunados por vivir en un país como este.

Sí, ya sé que muchos de nuestros derechos han sido limitados, ¿acaso preferiríamos vivir en la miseria más absoluta?

Lo peor de todo es que nos llenamos de ira al ver cómo unos cuantos inmigrantes cruzan nuestras fronteras, jugándose la vida, por un futuro mejor.

Y es que no hay nada peor que una perspectiva limitada para cultivar el odio.

Me pregunto dónde está esa palabra tan bonita cuando se la necesita de verdad: EMPATÍA.

Quizá no nos damos cuenta de que por culpa de esa carencia emocional el virus muta y muta sin control, haciéndose cada vez más fuerte y poderoso.

Pensándolo detenidamente, puede que Darwin tuviera razón y solo sobreviva el más fuerte.

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Los jóvenes de hoy, en su mayoría, están sometidos a la sencillez, y así se manifiesta en sus expresiones culturales más populares.

Sus modelos para seguir son personas con una formación casi nula que consiguen, por medio de unos determinados recursos, llegar a millones de personas e influenciarlas, me atrevería a decir que incluso a modificar su carácter.

La libertad, quizá, está siendo malinterpretada o quizá esté llegando a su punto álgido, a pesar de que algunos comunicadores se empeñen en decir que nuestros derechos están siendo cercenados. La cuestión es si la sociedad debe establecer una definición objetiva de la misma.

Claramente vemos cómo políticos de todas las ideologías utilizan LA PALABRA para ganar votantes.

A mi modo de ver, el ciudadano libre tiene que actuar, pensar y sentir como le venga en gana. Obviamente, sin dañar en el proceso a ningún otro ciudadano.

Por lo tanto, ¿qué debemos hacer? ¿Llegar a un consenso, o dejar que cada individuo se exprese de la forma y modo en que desee, aunque conlleve un perjuicio para el resto de la sociedad? Un perjuicio, también y totalmente subjetivo, claro está.

CIUDADANOS LIBRES

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