BUSCANDO EL EQUILIBRIO

El mundo, con todos sus habitantes, está cambiando.

Es una obviedad.

Los veranos ya nunca serán como habían sido; ni los mares…Ni las personas. Nada parece ser ajeno a este cambio tan espectacular.

Lo que sí parece es que la tierra se ha enfadado. Y mucho. Y con razón.

Se supone que nosotros, los seres humanos, con una «inteligencia superior», somos capaces de ingeniar artilugios, de encontrar las ideas necesarias para el bien de nuestro entorno. En cambio, lo único que hacemos es destruir.

Destruimos el planeta, llenamos de basura el espacio y sembramos el caos entre nosotros mismos. Incluso, somos capaces de destruir nuestra propia mente…Nuestro propio cuerpo.

Pero, en fin, esa es nuestra naturaleza: la dicotomía. Siempre intentando encontrar el punto medio, el equilibrio. Siempre intentando reconstruirnos tras el huracán.

No obstante, esta vez parece que no hay vuelta atrás para nuestro planeta. Ni, por supuesto, para nosotros: la humanidad.

Nadie sabe lo que nos espera. Pero es evidente que el cambio de paradigma es un hecho.

En cualquier caso, ¿quiénes somos para juzgar un paradigma? ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a los demás? ¿Quién posee la verdad?

Absolutamente nadie.

Por mucho que los amantes de las conspiraciones ―y los que no lo somos―, nos empeñemos en encontrar un sentido a todo lo que sucede, no tenemos ni una ligera idea de lo que es hallar el equilibrio para un mundo que está cambiando. Para una sociedad que está cambiando. Para un individuo que está cambiando.

Creemos saber de política, de filosofía, de psicología…Y, en realidad, no sabemos nada.

Después de años reflexionando, experimentando y especulando; resulta que todo cambia. Que todo lo aprendido sirve más bien poco.

Lo único que podemos hacer es nada y todo.

NADA Y TODO

Porque cada uno de nosotros, en su proceso vital, adquiere una percepción de la realidad.

Bastante tenemos con buscar ese equilibrio dentro de nosotros mismos como para también influir en los demás y que hallen el mismo equilibrio, si es que alguna vez se encuentra.

Y es que somos tan limitados que ni tan siquiera nos damos cuenta de que nuestro punto de vista es tremendamente angosto. Por ese motivo, discutimos sobre absolutamente todo.

Sin embargo, ¿no es esa la única manera de encontrar un poco de verdad?

Ampliar la percepción individual es un trabajo profundamente complicado y con muy pocas recompensas. Lo que conduce a un desequilibrio. Y, posteriormente, a desestabilizar también nuestro entorno. Entonces…¿Cómo se puede equilibrar uno?

Es más, ¿cómo se equilibra cualquier ser vivo?

Creo que la respuesta solo la encontraremos si seguimos viviendo.

Es decir, por mucho que nos empeñemos en cambiarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno, todo tomará el tiempo necesario. Y, cuando parezca que hemos encontrado ese equilibrio perfecto, TODO volverá a cambiar como si no hubiéramos hecho NADA.

En eso, creo, que consiste la vida: buscar siempre el equilibrio. Porque, al fin y al cabo, todo está en movimiento perpetuo ―incluidos nosotros mismos―.

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